El cisne negro o el poder de lo imprevisible o cómo el psicoanálisis multifamiliar también ayuda a los coordinadores
Graciela Bar de Jones[1]
Dra. Graciela Bar (Buenos Aires, Argentina). Correo electrónico: grazielbar@gmail. com
Ex directora científica (2001_2003) y luego presidenta (2003_2005) y miembro honorario de la Asociación Escuela Argentina de Psicoterapia para Graduados (AEAPG), profesora universitaria de sus estudios de postgrado. Analista formador de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) y de la Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA). Psiquiatra (UBA). Creador y codirector de BabelPsi.com. Miembro de la lista de notoriedad médica del Consulado General de Francia en Argentina. Franco-argentina. Miembro de varios equipos de coordinación de encuentros de Psicoanálisis Multifamiliar, tanto presenciales como a distancia. Especialista en problemas de expatriación y migración.
PALABRAS CLAVE: Psicoanálisis multifamiliar; Grupo; Trauma; Cisne negro; Incertidumbre.
Como dice Jean Gabin,
en su canción «Je sais” (“yo sé”)
«Ahora sé, sé que nunca se sabe.»
Introducción
Nassim Nicholas Taleb es un escritor libanés-estadounidense, de padres con nacionalidad francesa, nacido en 1960, estadístico y ensayista. Sus trabajos abordan los problemas del azar, la probabilidad, los riesgos y la incertidumbre.
La lectura de su libro «El cisne negro. El impacto de lo altamente improbable» nos abre la mente.
Antes del descubrimiento de Australia, en el Viejo Mundo sólo se conocían cisnes blancos. Por lo tanto, se suponía que los cisnes sólo podían ser blancos. Una sola observación de un cisne negro destruyó una afirmación sostenida por miles de observaciones que confirmaban que los cisnes son blancos. Esto demuestra la gran limitación de nuestro aprendizaje basado en la observación o la experiencia, y la fragilidad de nuestro conocimiento.
Taleb nos explica que se llama “Cisne Negro” a un acontecimiento que presenta tres características:
- Es un evento raro porque está fuera del reino de las expectativas normales.
- Provoca un impacto
- A pesar de su rareza, la naturaleza humana nos lleva a inventar explicaciones sobre su existencia a posteriori, para hacerlo comprensible y predecible.
Algunos ejemplos:
- La Revolución Industrial
- La llegada de Hitler
- La aparición de Internet
- Las epidemias … y muchos otros…
En la lógica del Cisne Negro, el acontecimiento raro corresponde a la incertidumbre… todo lo que no sabemos puede eventualmente ser mucho más importante que lo que ya sabemos (p. 25). En una inmensa biblioteca, los libros que no hemos leído podrían contener algo más importante que todos los que ya hemos leído (p. 41).
Este lugar privilegiado de encuentro, donde se comparten experiencias y vivencias, propone un clima de escucha y respeto que permite «vivenciar», es decir, escuchar las resonancias de los discursos de los demás participantes para dejar emerger una vivencia y trabajar a partir de eso.
Este trabajo tiene como objetivo desarrollar interdependencias normógenas para atenuar las vivencias incluidas en la trama de interdependencias patógenas.
Según J. G. Badaracco, «la vivencia tiene un valor central, porque actualiza en el mundo interno algo de lo que se llama ‘realidad psíquica’. Graciela Bar de Jones escribe «Es un recuerdo sin recuerdo, es decir, que no es un recuerdo porque tiene que ver con algo vivido que se está reviviendo en ese momento, aunque no se sepa qué es. Es algo que seguramente tiene importancia. En la vivencia hay un potencial a descubrir como recuerdo».
La incertidumbre, el futuro
En realidad, la incertidumbre —¿que podría tal vez definirse como un estado mental? — es, a mi parecer, un estado mental realista.
Saber que no lo sabemos todo es lo que desde siempre nos impulsa a la búsqueda y al progreso, sólo que cuando se trata de nuestro futuro, aunque realista, la incertidumbre puede ser fuente de inseguridad, ansiedad, miedo, angustia de desamparo.
El lactante, en estado de desamparo, sin recursos ni auxilio, (Freud: Hilflosigkeit) necesita crear y luego reservar un espacio psíquico al futuro, para poder postergar la satisfacción pulsional; para poder gestionar los movimientos presencia/ausencia. El Nebenmensch, la persona próxima y auxiliadora, va a volver, no vamos a morir de hambre. Comprender que la ausencia no será definitiva instala la capacidad de representación, de simbolización. Sin embargo, tantas cosas podrían ocurrir que podrían impedirle volver; la incertidumbre sería realista, pero insoportable para un ser sin recursos.
En la vida, confiar en la certeza del futuro será un espacio psíquico necesario para alojar la confianza, la esperanza, pero también la incertidumbre, o aún el “temor al derrumbe” (en el sentido de Winnicott), y mucho más.
Comprendo en este sentido la frase de Taleb en una de sus páginas: “la esperanza es ciega.”.
La certeza de un futuro es, por lo menos a priori, una ilusión compartida.
Nos dice Winnicot en Realidad y Juego (pág. 12) “… estudio, entonces, lo sustancial de la ilusión, lo que se le permite al niño y lo que, en la vida adulta, es inherente al arte y a la religión, pero que se convierte en el sello de la locura cuando un adulto exige demasiado de la credulidad de los otros, cuando los obliga a aceptar una ilusión que no les pertenece.
Podemos compartir el respeto hacia una experiencia ilusoria, y si queremos podemos reunir estas experiencias y formar un grupo sobre la base de la semejanza de nuestras experiencias ilusorias. Esa es una raíz natural del agrupamiento entre los seres humanos.”
¿Qué sucede cuando el espacio psíquico del futuro se ve amenazado?
Quizás se retroceda, quizás se pierda la historización y la noción del tiempo lineal e irreversible del proceso secundario. Tal vez se vuelva a un funcionamiento basado en lo inmediato, se recaiga en las vivencias de repetición y en el presente constante del trauma.
La realidad objetiva puede diluirse, podemos confundir los acontecimientos actuales con nuestros traumas antiguos. Puede tranquilizar la ansiedad despertada por la incertidumbre explicar la actualidad a través del pasado, ver una repetición, para creer que comprendemos.
A pesar de todo, por suerte, muchas veces la esperanza y la pulsión de vida pueden tener algo que decir, viene en nuestro auxilio. Pueden producirse nuevas reorganizaciones psíquicas y, para sorpresa nuestra, pueden surgir caminos nuevos, creativos y sorprendentes.
Los grupos de Psicoanálisis Multifamiliar
El psicoanálisis multifamiliar es un método que comenzó a desarrollarse en Argentina hacia el año 1960 por el Prof. Dr. Jorge García Badaracco y que existe desde entonces, continuado actualmente por sus discípulos, entre los cuales nos encontramos en BabelPsi.
En sus comienzos, estos grupos fueron creados para el abordaje de la patología mental severa. Él decía: “Al comprender que la sesión terapéutica era vivida como una sumisión y una imposición, di un giro de 180 grados e intenté crear una relación más libre y más espontánea.”.
Hoy se considera también que estos grupos abren un campo de acción enorme para múltiples ámbitos. Ofrecen un terreno privilegiado para la elaboración de situaciones disruptivas y/o traumáticas, generadoras de discontinuidades y rupturas subjetivas individuales, familiares, transgeneracionales y sociales.
El dispositivo
Los 5 grupos semanales de Psicoanálisis Multifamiliar que realizamos en BabelPsi, desde el año 2006 —sin interrupciones—tienen cada uno características específicas.
Este ejemplo está tomado de uno de nuestros encuentros, el que llamamos la MIC, la multi intercultural de todos nuestros lunes a la noche desde el año 2008.
El conteto social local e internacional: 9 de octubre de 2023
Dos días antes había ocurrido el ataque de Hamas en Israel y había tenido lugar el debate televisivo de los dos hombres que aspiraban a la presidencia en la Argentina.
La sorpresa, la perplejidad, el impacto, podían hacer que la situación internacional y aún la nacional fueran vividas como “cisnes negros” por muchas personas.
Cito unas palabras de René Kaës que me parecen importantes para ir introduciéndonos en las condiciones psicológicas que nos van rodeando:
“Las mutaciones multidimensionales que, desde los albores de la modernidad hasta la hipermodernidad, han sacudido la cultura y las sociedades occidentales, son una de las fuentes del malestar contemporáneo, en la medida en que han hecho tambalear las formaciones metasociales de la vida social y cultural, las cuales han sufrido fallas y desorganizaciones que ya no les permiten cumplir su función de garantes.
Su lenta descomposición —escribe RK—, apenas perceptible, o su ruptura cataclísmica, generan incertidumbre, regresiones reactivas hacia garantes radicales —religiosos, ideológicos— que se instalan, señalando la magnitud de la angustia frente a estas crisis.”
Pequeño fragmento de "la multi" (como llamamos a estos encuentros)
Una de las coordinadoras, psicoanalista y psiquiatra, visiblemente angustiada, al cabo de un momento le dice a una participante: “Cecilia, contanos algo alegre porque hoy el mundo es un horror… vos sabés, vos sos alegre, traés frescura…”
Cecilia: “No, con todo lo que está pasando en el país estoy bastante preocupada, mi primo de España me dice que me vaya allá, que no me van a faltar ni verduras ni papas, pero no… tendría que estar muy muy mal porque este es mi país… porque los dos debates que vimos en la tele fueron un desastre y además lo que pasó ayer en Israel, el mundo está muy, muy mal…
Pero yo tranquila, me fui a caminar, fui a visitar a mi tía de 92 años…”
La misma coordinadora le dice a un miembro del equipo que acaba de ingresar a la reunión: “Sabés, le pedí a Cecilia que nos contara algo porque ella es alguien alegre… el mundo y la Argentina… son momentos en los que nuestras multis cumplen una función particular…”
Y ella se dirige entonces a otra participante: “Alice, y en Francia ¿cómo están las cosas? ¿Vos escuchás las noticias?”
Alice es una estudiante universitaria que actualmente está en Francia, tiene 20 años. Los lunes por la noche se va a dormir y luego se despierta a la una y media de la mañana para poder participar en la “multi”, debido a la diferencia horaria de cinco horas. Durante su estadía en Argentina asistía a estas reuniones, que en ese entonces eran presenciales —empezó a los 14 años— y continúa participando desde que regresó a Francia y las reuniones se realizan por Zoom.
Alice: “¿Sobre Israel y Palestina? Sí… después yo tengo mi opinión…”
Esa coordinadora: “¿Cuál es?”
Alice: “Está muy visto como un ataque terrorista, y posiblemente lo sea, pero no hay que olvidar que Israel impidió la libertad y controló la libertad de los palestinos en el territorio de Gaza, y… fue una reivindicación. No digo que esté bien, porque murieron personas inocentes, pero si nadie te escucha, ¿qué hacés? Si nadie escucha a los palestinos… hay palestinos que no han visto otro lugar que Palestina por culpa del gobierno de Israel.
Si no fuera por eso, si Israel hubiera permitido a los palestinos tener un mínimo de libertad y su propio país, todo esto no habría pasado.
Entonces, no minimizo lo que ocurrió, pero hay que contextualizar, y además todo lo que viene de Israel es bastante hipócrita. Decimos que estamos en contra del antisemitismo y discriminamos a los musulmanes…”
Alice está en psicoanálisis con una de las coordinadoras de nuestro equipo, desde los 14 años. Alice nos ha contado que es paciente de esta coordinadora. Su terapeuta es judía, Alice lo sabe, y nosotros sabemos que su familia sufrió los horrores del nazismo.
Esta coordinadora se dirige a uno de los participantes y le dice que no quiere invadir la multi con sus vivencias personales, pero que ha pensado en él durante todo el día, y en su forma de reflexionar sobre la situación mundial, que conocemos. Entiende que lo comentado por Alice ha podido despertar identificaciones y/ o diferente tipo de vivencias entre los participantes, pero aclara que ella, personalmente, necesita saber qué podría decir él.
Es fácil construir hipótesis sobre el tumulto de vivencias que pueden surgirle ante lo dicho por Alice, su paciente, que van a constituir su contratransferencia hacia ella.
El participante solicitado pide la palabra. Es un hombre mayor, también judío, y cuya familia también fue víctima del nazismo. Sabemos que lee mucho, que escribe, y que estudia profundamente todos los temas relacionados con estos hechos históricos.
Él dice: “Sí, el mejor ejemplo es lo que acaba de decir Alice. Ella no tiene la menor idea de lo que está pasando. Sé que se puede ofender, pero si yo le hago tres preguntas no sabría responder. ¿Cuál es la diferencia entre Hamas, Hezbollah y otros grupos? Yo iba muy seguido a Israel. ¿Quién dice que los de Gaza no pueden entrar, si reciben atención médica en Israel, si trabajan en Israel? Entran y salen de Israel. Y este grupo los utiliza a ellos para que sean las víctimas de los bombardeos. Como soy de origen judío se puede pensar que por eso hablo así, pero no importa. Ella no sabría responder si le pregunto dónde están las oficinas de Hamas, o de dónde proviene el dinero que tienen… reciben dinero de Europa para ayudarlos…
Pero lo que es verdad es que no se trata solo de Medio Oriente: la situación internacional actual es extremadamente grave, creo que la gente no se da cuenta.” Este participante siguió hablando un rato largo…
La psicoanalista de Alice, cuyos rasgos faciales (observamos mucho los rostros, sus expresiones) se iban relajando poco a poco a medida que él hablaba, pidió la palabra para decirle:
“Ernesto, te agradezco todo lo que nos explicás con tanta generosidad. Me recordás a mi padre, que era alguien siempre muy informado sobre la realidad social, tanto local como internacional. Tenés tantos conocimientos… A pesar de que lo que comentás son cosas terribles, me hiciste sentir protegida, como si él estuviese aquí. Gracias otra vez.” (El padre de esta coordinadora ya ha fallecido).
Cuando la realidad externa que concierne tanto al paciente como al terapeuta invade el campo de trabajo en el psicoanálisis individual
Conocemos en Argentina un trabajo escrito por Janine Puget y Leonardo Wender, titulado “Los mundos superpuestos”. Quiero citar unas palabras que me parecen interesantes para lo que les estoy planteando y que creo pueden reflejar lo que sucede cuando estamos en la situación de esta psicoanalista, miembro del equipo y terapeuta de Alice: se trata de “los fenómenos desencadenados por la realidad externa —común al paciente y a su psicoanalista— cuando irrumpe en el campo de las sesiones de psicoanálisis.
Su presencia es fuente de distorsiones y transformaciones en la escucha del analista, así como de una perturbación de su función analítica.
Aunque en lo que los autores llaman el ‘mundo superpuesto’, material del mundo común, reaparece la emergencia del conflicto transferencial, en este caso posee una actividad selectiva.
(…) activa en el/la psicoanalista dos perturbaciones fundamentales que impactarán en el proceso analítico: un efecto traumático más o menos importante y un trastorno narcisista…”
Volvamos al Psicoanálisis Multifamiliar
En nuestra manera de pensar, no pensamos en un aparato psíquico cerrado e individual. Lo concebimos dentro de una trama familiar poblada de interdependencias recíprocas en continua actividad consciente e inconsciente.
Dicho de otro modo, podríamos hablar también de “transferencias”, que para García Badaracco están presentes constantemente entre unos y otros.
Los grupos de psicoanálisis multifamiliar proponen reducir la asimetría entre los que son terapeutas y los que no lo son. Nos parece importante intentar disminuir la idealización que frecuentemente se produce hacia los psicoanalistas por parte de sus pacientes.
García Badaracco, con este fin, insistía en que también nosotros compartiéramos nuestras vivencias. A menudo, miembros del equipo de coordinación lo hacen: a veces para ayudar al desarrollo de la sesión, otras veces porque lo necesitan, y la sesión multifamiliar resulta también un espacio terapéutico para los terapeutas. Cada miembro del equipo decidirá hasta dónde llegar en ese sentido, y si hacerlo o no, por supuesto.
En el fragmento de sesión que les presento, puede verse fácilmente que una de las coordinadoras abre la sesión no siguiendo la asociación libre, como en cambio sucede a menudo, sino a partir de una necesidad personal de alivio. Y, podemos suponer también que la psicoanalista de Alice hizo circular la palabra para que, eventualmente, esto la ayudara en su reacción contratransferencial con su paciente.
La psicoanalista de Alice reconoció a su padre en ese señor mayor, Ernesto, que le habló durante ese momento de angustia despertado por los acontecimientos, a partir de su propia historia familiar. Y, no hubo ningún inconveniente en que eso no fuera secreto, no fue vergonzoso. Imaginamos entonces también, que el despliegue de las participaciones de los otros le permitió metabolizar su contratransferencia y reencontrarse luego en condiciones más favorables para continuar el psicoanálisis de Alice en las sesiones individuales. Partimos de la hipótesis de que todo lo que se dice en una sesión multifamiliar despierta un trabajo psíquico en cada una de las personas presentes, sean terapeutas o no.
Pensando en el concepto de García Badaracco de mente abierta lo que un participante comparta representará al menos un pequeño fragmento de cada uno de nosotros.
En general, será posible realizar un trabajo personal de identificación o de diferenciación, de resonancias conscientes o inconscientes, de vivencias, que tarde o temprano desencadenarán efectos terapéuticos.
La edición grupal en los grupos de Psicoanálisis Multifamiliar
Los traumatismos —rupturas de la continuidad—, ya se trate de vivencias traumáticas de la infancia en las interdependencias de las tramas familiares, o del trauma acumulativo (Masud Khan) descrito en las migraciones, por ejemplo; o de crisis sociales o de la transmisión transgeneracional, instalan aspectos escindidos en cada aparato psíquico, más allá de todo diagnóstico de neurosis, psicosis, borderline u otros.
La forma de trabajar en estos grupos de psicoanálisis multifamiliar pone invariablemente en movimiento estos aspectos escindidos de cada aparato psíquico, debido a las vivencias despertadas por la resonancia de las voces de los otros.
Proponemos la implementación de este dispositivo para trabajar la vida cotidiana, y no únicamente como abordaje de la patología mental severa.
Las historias de vida y de familia, los momentos de crisis social, las migraciones, son todos desdramatizados y mejor vividos si pueden ser compartidos en este tipo de grupos, que permiten pasar de lo universal a lo particular mediante un trabajo progresivo de profundización y subjetivación.
En estos grupos encontramos la presencia de los otros como co-metabolizadores, con ciertos modos de co-metabolización, a saber (entre otros):
- La capacidad de ensoñación (rêverie) como modelo de contención propuesto por Bion.
- El sostén, según el modelo propuesto por Winnicott, puesto en evidencia por el impacto de la presencia del otro y su cualidad de “suficientemente bueno”.
Conclusiones
Las intervenciones del equipo de coordinación de las reuniones de psicoanálisis multifamiliar —sobre las cuales las transferencias, por supuesto, se despliegan— apuntan a los universales, para desdramatizar y permitir el mayor número posible de identificaciones.
A partir de allí, cada uno podrá, tal vez, encontrar las particularidades que le son propias, de una forma que no sea intelectual, persecutoria ni superyoica.
Las asociaciones de quienes piden la palabra despiertan vivencias que, frecuentemente, permiten la recuperación de recuerdos y la articulación de afectos–representaciones–palabras.
La capacidad del equipo para percibir la “virtualidad sana”, desarrollada por García Badaracco, facilita que quienes están presentes puedan sentir empatía con personas cuya forma clínica de presentación lo impediría fácilmente.
La responsabilidad del equipo consiste también en crear un clima que favorezca la aparición de la ternura, de la benevolencia y de un tejido de afecto y empatía, respetuoso y sin juicio.
No se utilizan palabras con “significado” ni interpretaciones psicoanalíticas tradicionales, ya que pueden dejar a algunas personas en una situación de soledad y aislamiento.
Se favorecen los esfuerzos de representación, de psiquización, la posibilidad de recuperar el principio de realidad, y las dimensiones del tiempo y del espacio.
Sin darse cuenta, diferentes contenidos escindidos se van recuperando poco a poco.
Es posible llegar a una verdadera interiorización de la función del tercero.
Bibliografía
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